Cuando Fridtjof Nansen nació en 1861, no había costas por descubrir. Los contornos del mapa del mundo se habían prácticamente completado; Nansen ayudó a rellenar los detalles.
Fridtjof Nansen era científico y estadista, y laureado con el Premio Nobel de la Paz. Su dedicación a causas humanitarias salvó las vidas de muchos miles de personas tras la Primera Guerra Mundial. Pero él se veía a sí mismo ante todo como explorador y científico, y dedicándose a ello es como más disfrutaba.
Nansen nació en una familia que ostentaba un destacado historial de servicio a la nación. Un ascendente paterno, Hans Nansen, que fue alcalde de Copenhague, había explorado el Ártico. Animado por el mismo deseo de investigar lo desconocido, el joven Nansen, con sólo 26 años, decidió preparar una expedición para cruzar las heladas aguas de Groenlandia.
Los seis hombres de la dura expedición lo intentaron en 1888, enfrentándose a un entorno completamente hostil. Tardaron doce días en poder siquiera poner pie en el continente, tras abandonar la seguridad del barco principal. Los hombres completaron la ruta a través del hielo, llegando a la costa oeste de Groenlandia en septiembre. Durante toda la arriesgada travesía, Nansen y sus hombres anotaron meticulosamente las condiciones meteorológicas y recopilaron otros datos científicos.
Los seis volvieron a Noruega donde fueron aclamados por la nación. Pero Nansen no se conformó con descansar sobre sus laureles. Las primeras observaciones le convencieron de que una corriente este-oeste debía correr desde Siberia hasta el Polo Norte, y desde allí bajar hasta Groenlandia.
Dispuesto a probar la verdad de su teoría, Nansen trazó un plan detallado para construir un barco lo suficientemente sólido como para resistir la presión del hielo. El plan consistía en dirigirse con él hacia el Este por el Paso del noroeste hacia las islas de Nueva Siberia, hasta quedarse bloqueado en el hielo. La tripulación permanecería a bordo mientras se dirigiría a la deriva hacia el Oeste junto con el hielo en dirección al Polo Norte y los estrechos entre Svalbard y Groenlandia.
La expedición dejó Christiania (la actual Oslo) en junio de 1893, con suficientes provisiones para cinco años y combustible para ocho. El “Fram” puso rumbo al Este a lo largo de la costa norte de Siberia. A unas 100 millas de las islas de Nueva Siberia, Nansen cambió el rumbo hacia el Norte. El 20 de septiembre, a 79 grados de latitud norte, el “Fram” estaba encallado en el hielo compacto. Nansen y sus hombres se prepararon para dejarse llevar hacia el Oeste rumbo Groenlandia.
El “Fram” no llegó tan cerca del Polo como Nansen esperaba. Decidió dirigirse al Polo, para lo que se llevó al más fuerte y valiente de sus hombres, Hjalmar Johansen. Su intento fracasó. Las condiciones fueron peor de lo que esperaban; su camino estaba continuamente obstruido por montañas de hielo o por zonas de aguas abiertas que provocaban retrasos. Finalmente, a 86 grados 14 minutos norte, decidieron volver y encaminarse a la Tierra de Franz Josef. Nansen y Johansen no alcanzaron el Polo, pero estuvieron más cerca que ninguna otra persona antes que ellos.
En agosto de 1897, un barco-expedición depositó a Nansen y a Johansen en el puerto noruego de Vardø. El mismo día, y sin saberlo ellos, el “Fram” se deshizo del último bloque de hielo cerca de Spitsbergen y se dirigió hacia el Sur por primera vez en tres años. La teoría de Nansen demostró ser correcta. El barco había seguido la corriente que él sostenía debía existir. Además, la expedición recopiló valiosa información sobre corrientes, vientos y temperaturas, y probó fuera de toda duda que no había tierra cerca del Polo en el lado de Euroasia, sino un mar profundo y cubierto de hielo. Para la nueva ciencia de la Oceanografía, el viaje del “Fram” fue de una valiosa importancia. Para Nansen, este hecho marcaría un punto decisivo en su vocación. De ahora en adelante, la Oceanografía representaría el núcleo de sus investigaciones.
Los más importantes y relevantes días como explorador de Nansen habían acabado. En cualquier caso, continuó contribuyendo a la ciencia con gran cantidad de datos, tanto del Mar de Noruega como del Océano Atlántico.