El Gobierno representa al poder ejecutivo. Sus funciones más importantes son presentar al Storting (Parlamento Noruego) los proyectos de ley y de presupuestos del Estado, y llevar a cabo sus decisiones por medio de los ministerios. El gobierno procede del Parlamento y está encabezado por el Primer Ministro. De manera formal es el Rey el que pide al partido mayoritario que forme gobierno o una coalición viable.
Las decisiones del Gobierno son tomadas formalmente por el Rey en Consejo (es decir, aprobadas conjuntamente por el Rey y el Consejo de Estado) cada viernes. Todos los real decretos tienen que venir firmados por el Rey y refrendados por el Primer Ministro.
Tanto en términos formales como reales, el Gobierno noruego, especialmente el Primer Ministro, tiene menos poder que en muchos otros países occidentales. Tradicionalmente el Primer Ministro, el Ministro de Asuntos Exteriores y el Ministro de Hacienda ocupan las posiciones más altas en la jerarquía del Gobierno.
Como el número de tareas que tiene que realizar el Estado ha aumentado, el Storting ha ido paulatinamente delegando en manos del Gobierno, y con frecuencia a los ministerios, parte del poder legislativo. Noruega se caracteriza por un Gobierno ministerial, con un Ministro que funciona como cabeza de su Ministerio. Junto al ministro hay una serie de Secretarios de Estado nombrados políticamente, semejantes a los Ministros suplentes, y Consejeros Políticos.
Los Ministerios están estructurados jerárquicamente, con un Secretario General como líder administrativo, seguido sucesivamente por el Director General (ekspedisjonssjef) a un nivel departamental, el Subdirector General (avdelingsdirektør) a un nivel departamental o de sección, Subdirector General Suplente (underdirektør) a nivel de sección, Jefe de División (byråsjef) y una serie de funcionarios que se organizan en grados y son consejeros, oficiales ejecutivos y personal administrativo.