México y Noruega hemos reforzado este año nuestro ya largo y fructífero diálogo y cooperación tendiente a impulsar diversas iniciativas en materia de medio ambiente, actualmente con miras a lograr avances en la reunión del COP 16, a efectuarse en Cancún a finales de 2010.
Para ello, primeramente, una delegación noruega de expertos en temas climáticos, encabezada por el ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Internacional, Erik Solheim, se reunió a mediados de febrero con el secretario de Medio Ambiente de México. En esa reunión, Noruega expresó su respaldo a la visión y liderazgo que el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, está desplegando en el marco de las negociaciones que llevan a cabo las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 16). Asimismo, ambos países analizamos oportunidades concretas de colaboración, particularmente en el desarrollo de políticas y actividades que contribuyan a reducir las emisiones de gases invernadero causadas por la deforestación y degradación de los bosques.
De acuerdo con el panel sobre Clima de Naciones Unidas, la deforestación en las naciones en desarrollo representa 17% de la emisión total de gases con efecto invernadero. Preservar los bosques tropicales puede contribuir con un tercio de la reducción de emisiones requerida para el 2020. Combatir la deforestación podría ser la forma más extendida, rápida y barata de reducir emisiones con efecto invernadero.
La siguiente escala en la agenda ocurrió durante la visita que llevamos a cabo a México a comienzos de abril. En aquella ocasión, junto con el presidente Calderón, reiteramos nuestro compromiso por alcanzar un resultado ambicioso en la Conferencia de Cancún, que permita contribuir a establecer un régimen efectivo y global, conforme a responsabilidades comunes, pero diferenciadas respecto a las condiciones sociales y económicas de cada país.
La tercera gran escala de esta agenda de colaboración se producirá ahora, durante la Conferencia de Oslo sobre Cambio Climático y Bosques, que se lleva a cabo este 27 de mayo de 2010, la cual busca dar apoyo a la iniciativa global de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación del Bosque (REDD).
Como parte de los esfuerzos de Noruega por avanzar en materia de cambio climático en la reunión de México en 2010, a comienzos de este año lanzamos la iniciativa de establecer un grupo integrado por los países con mayor extensión de selva tropical en el mundo, entre ellos, Brasil, Indonesia, Guyana, Gabón y Papúa Nueva Guinea. La idea es que este nuevo grupo coordine y aporte iniciativas dirigidas hacia las naciones con mayores recursos forestales, para asegurar acciones en contra de la deforestación.
Durante la conferencia en Oslo, los países participantes analizaremos la iniciativa -apoyada por jefes de Estado y de gobierno-, de proveer financiamiento inmediato para esfuerzos tempranos de mitigación de emisiones por deforestación y degradación forestal, lo que dará mayor certeza de que el financiamiento para este tipo de iniciativas en países en desarrollo se incrementará a partir de 2012.
Asimismo, en Oslo avanzaremos un paso más en materia ambiental entre México y Noruega, con la firma de un Memorándum de Entendimiento en la materia. México es un país que tiene un buen conocimiento y tecnología en iniciativas REDD. Entonces, la colaboración que estamos estableciendo sin duda traerá beneficios comunes.
Ambos países reconocemos que el financiamiento es clave para el éxito de la COP 16, por lo que estamos comprometidos a fortalecer la cooperación para consolidar la certidumbre y predictibilidad de recursos financieros adecuados para la mitigación y adaptación al cambio climático. Por eso buscamos hacer operativa una estructura para el financiamiento que se requiere a largo plazo, como en la propuesta conjunta del Fondo Verde, presentada en Copenhague en 2009.
La última escala de esta intensa agen-da será Cancún, a la que estamos segu- ros que llegaremos contando con la participación activa y decidida de todos los países, dado que México, en tanto país anfitrión, goza de gran interlocución y liderazgo, lo mismo como miembro de la OCDE que como economía en desa-rrollo, lo que le da legitimidad para com-prender las posiciones de ambos bloques de economías; al tiempo que sus buenas relaciones con Estados Unidos, China y la India, tres actores centrales en las negociaciones climáticas, le confieren grandes posibilidades de acercar a las partes.