Declaración de apoyo a México por parte de los Amigos de la Reforma de Subsidios a los Combustibles Fósiles

Los representantes de Costa Rica, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Nueva Zelanda, Suecia y Suiza muestran su apoyo a México en sus esfuerzos por abordar los actuales subsidios gubernamentales a los combustibles fósiles, centrándose en la gasolina y el diésel para el transporte. Si bien la reforma nunca es fácil, México ha reconocido que las condiciones tanto a nivel nacional como internacional proporcionan un contexto favorable para la reforma.

Más de 40 países, entre ellos México, han reconocido la importancia de reformar los subsidios a los combustibles fósiles mediante el respaldo de un Comunicado internacional (el “Communiqué”) lanzado en 2015 por un grupo de países llamado Amigos de la Reforma de Subsidios a los Combustibles Fósiles. Este grupo pide que la reforma de los subsidios a los combustibles fósiles sea transparente, ambiciosa y esté bien respaldada. El G20, entre ellos México, ha reconocido la necesidad de reducir y reformar los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles para mejorar los saldos financieros del gobierno, proporcionar recursos gubernamentales para invertir en planes de protección social para los pobres y aumentar la eficiencia e inversión dentro del sistema energético. El Acuerdo de París, que entró en vigor en noviembre de 2016, fue adoptado por consenso por 195 países miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y establece un plan de acción mundial para prevenir el cambio climático peligroso, limitando el calentamiento global a menos de 2°C. Las acciones para limitar el calentamiento global incluyen la reducción o la eliminación del uso de combustibles fósiles.

México no es el único país en someterse a la reforma de los subsidios a los combustibles fósiles. 50 países experimentaron reformas similares en los últimos dos años, incluyendo grandes economías como Indonesia e India. Todos ellos aprovecharon la oportunidad del actual bajo precio del petróleo para vincular sus precios de la energía a los precios mundiales. Los países reconocen cada vez más que los subsidios a los combustibles fósiles son una política deficiente de bienestar social, ya que la mayoría de los beneficios se destinan a los ricos y no a los pobres. Es necesario emprender una reforma de la subvención acompañada de medidas que protejan adecuadamente a los grupos pobres y vulnerables del impacto causado por la subida de los precios de la energía.

Por ejemplo, Indonesia pudo ahorrar alrededor de 15 mil millones de dólares americanos a través de una serie de reformas de los subsidios a los combustibles fósiles (eliminando importantes subsidios a la gasolina y al diésel). Los ahorros se distribuyeron entre los ministerios, las empresas, las regiones y las aldeas, y se dirigieron a programas relacionados con la erradicación de la pobreza, el desarrollo humano y el desarrollo de infraestructuras.

Las recientes reformas de precios en la India, principalmente de gasolina y diésel, también redujeron la factura de subsidios del país en 15 mil millones de dólares americanos, y las reformas de subsidios han permitido la implementación paralela de uno de los mayores programas de transferencia de efectivo en el mundo.

Un paso importante para reformar los subsidios a los combustibles fósiles es entender la escala y la naturaleza de los mismos a través de una revisión exhaustiva. México y Alemania, como países del G20, están siendo sometidos a una revisión de este tipo a través de un proceso “peer-to-peer”. Estos países siguen a China y Estados Unidos, quienes el año pasado identificaron más de 20 mil millones de dólares americanos de subsidios a combustibles fósiles así como planes para reformarlos. Perú se ofreció voluntariamente a someterse a una revisión por pares de sus políticas de combustibles fósiles por el Panel de Revisión por Pares del Foro de Cooperación Económica en Asia y el Pacífico (APEC). Con el fin de mitigar los efectos sobre los grupos vulnerables, el gobierno introdujo un programa de distribución de cocinas (GLP y biomasa) y un sistema de vales GLP, y amplió un programa de transferencia de efectivo.

Es por supuesto que la reforma presenta retos. Por ejemplo, Filipinas intentó reformar las subvenciones tres veces en la década de los 90 antes de finalmente tener éxito. Su paquete de medidas incluía el desarrollo de una red nacional de seguridad social y la inversión en energía renovable. El ejemplo de Filipinas, así como el de muchas otras experiencias en todo el mundo, muestran que la reforma puede llevarse a cabo con éxito utilizando prácticas establecidas. Es fundamental que estas prácticas incluyan: la protección a los pobres y otros grupos vulnerables, un ritmo de reforma idealmente gradual y la utilización de los ahorros para apoyar a los objetivos de desarrollo nacional.

Muchos países, incluyendo a México, han comprendido que los actuales bajos precios del petróleo presentan una oportunidad para la reforma de sus subsidios a los combustibles fósiles. Estas reformas generan ahorros que pueden utilizarse para construir mejores sistemas de protección social y sistemas energéticos más eficientes y más limpios.

Nosotros, los representantes de los países abajo firmantes, apoyamos firmemente los esfuerzos llevados a cabo por México y otros países para reformar los subsidios a los combustibles fósiles, y alentamos firmemente que estas reformas se realicen de acuerdo con los tres principios básicos del Communiqué: mayor transparencia en torno a los subsidios a los combustibles fósiles; ambición en la reforma; y apoyo específico para asegurar que las reformas se implementen de una manera que proteja a los más pobres.


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