En un artículo del New York Times, Katrin Bennhold hace un interesante análisis de lo que significa la fuerza laboral de las mujeres en Noruega. Explica que la clave para el progreso de Noruega no se encuentra precisamente en el petróleo, sino en la fuerza laborar de las mujeres, quienes aportan de igual forma que lo hacen los hombres.
La fuerza laboral de las mujeres es la clave para la prosperidad en Noruega.
Muchos podrían pensar que el petróleo es fórmula que ha utilizado Noruega para mantener su generoso estado benefactor de por vida y aún así seguir con un superávit en el presupuesto fiscal de 10%.
“Las mujeres”, según señala Mie Opjordsmoen, líder del Sindicato de la Confederación de Comercio y madre de dos niños. “Las mujeres noruegas trabajan, pagan sus impuestos y tienen bebes. Ese es nuestro secreto”.
La igualdad de género se usa como una ventaja competitiva: por ley, 40 por cierto de los consejos empresariales en Noruega tienen que estar ocupados por mujeres. Dos hombres miembros del gabinete, Knut Storberget, el Ministro de Justicia, y Audun Lysbakken, del Ministerio de Equidad (sí, la posición existe), recientemente tomaron tres y cuatro meses de su trabajo para poder dedicar tiempo a sus hijos recién nacidos.
El petróleo ayuda, por supuesto. Pero finalmente, la historia de éxito nórdica no es sobre lucrar con los recursos naturales – Suecia, Finlandia y Dinamarca no pueden confiar en sus reservas de crudo — por lo que utilizan su capital humano. La región combina las tasas de empleo femenino más grande del mundo con algunas de las tasas más impresionantes de nacimiento en los países desarrollados — una de las razones porque controlaron las recientes crisis con finanzas públicas sanas y crecimiento muy aceptable.
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http://www.nytimes.com/2011/06/29/world/europe/29iht-letter29.html?pagewanted=all