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Sociedad y Política

El papel de noruega en los esfuerzos para reducir la deuda internacional

Para los países en vías de desarrollo con necesidades de inversión apremiantes es normal y natural que tengan un cierto nivel de deuda. Si los préstamos se utilizan para realizar inversiones razonables en términos socioeconómicos, un incremento de la carga de la deuda de un país puede acelerar su desarrollo económico y social. El capital extranjero, incluidos los préstamos, ha jugado un papel importante en la industrialización de los países ricos y en el proceso de desarrollo de muchos países con una renta media.
Sin embargo, una deuda exterior no sostenible es un serio problema para muchos países pobres. Las raíces del problema son complejas y, en parte, están relacionadas con condiciones externas como son la caída o la inestabilidad de los precios de las materias primas, aumento en el precio del crudo y otros conmociones económicas. Sin embargo, factores como un sector de la economía poco diversificado, falta de políticas económicas  y la mala administración en muchos  países en vías de desarrollo, también han contribuido en gran medida a incrementar el problema de la deuda. Una deuda mal administrada conduce a problemas mayores de la balanza de pagos, bloquea los futuros ingresos, crea un clima de inversión inestable y agota los escasos recursos administrativos. La mayoría de los países pobres con grandes problemas de deuda exterior se encuentran en África. Para estos países la deuda es una barrera seria para el desarrollo económico y social.
Por tanto, se han llevado a cabo una serie de iniciativas en el ámbito internacional para tratar de aliviar la carga de la deuda de los países en vías de desarrollo. Noruega está jugando un papel muy activo en este aspecto. Estas iniciativas y las contribuciones que realiza Noruega se recogen en el Plan de Acción  de Alivio  a la Deuda para el Desarrollo, que comenzó a funcionar en la primavera del 2004 y que ha recibido un amplio respaldo del Storting (Parlamento noruego).
Se están cancelando las deudas que la mayoría de los países en vías de desarrollo mantienen con Noruega. Noruega fue el primer país en anunciar que haría una reducción del 100% de la deuda para los países más pobres, y es el único país que concede el alivio de la deuda, además de otras ayudas, sin utilizar los fondos del presupuesto de cooperación para el desarrollo y sin comunicarlo ante la OECD como ayuda.
Noruega jugó un papel primordial cuando se puso en marcha la Iniciativa para la Reducción de la Deuda de los Países Pobres Muy Endeudados (PPME-HIPC). Apoyamos la iniciativa del G8 de derogar la deuda de los países más pobres en favor de instituciones financieras internacionales (Iniciativa para el Alivio de la Deuda Multilateral-IADM). Noruega trabaja para asegurar que el alivio de la deuda, ofrecido a través de la iniciativa HIPC, sea lo más completo posible, y que no se lleve a cabo en detrimento de otras iniciativas para el desarrollo. Noruega también quiere asegurarse de que los países ricos compensen la reducción de la deuda desde instituciones multilaterales para el desarrollo, de manera que el alivio de la deuda no dé como resultado una reducción de las ayudas al desarrollo. Si el G8 no cumple con sus promesas de compensar, por ejemplo, al Banco Mundial “dólar a dólar”, los países más pobres tendrán que cargar con parte de la factura de su  propio alivio de deuda, en forma de ayudas futuras reducidas por parte del banco. En este punto, Noruega y otros países afines obrarán con “perros guardianes”. 
La iniciativa HIPC reducirá la carga de la deuda de 40 de los países más pobres en, aproximadamente, dos tercios. La suma total del alivio de la deuda será muy grande, quizás unos 50 billones de dólares. En su lugar, estos fondos podrán usarse para reducir la pobreza, para sanidad y para educación. Tras recibir un alivio total de la deuda, se espera que los países que se beneficien de la iniciativa HIPC gasten el dos por ciento de su PNB en el servicio de la deuda y el ocho por ciento en el sector social. A través de la IADM, los primeros 18 países más pobres verán derogadas sus deudas con el Banco Mundial (créditos blandos IDA), el Fondo Africano de Desarrollo y el FMI. Otros países están esperando ya su turno, según vayan cumpliendo con la iniciativa HIPC. Los países que gozarán de la IADM se quedarán con una deuda muy reducida, considerablemente más baja que la media de los países desarrollados.

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